Ciudad de México.- La veloz proliferación de la inteligencia artificial está transformando la forma en que funcionan las organizaciones, pero también suscita un debate cada vez más apremiante sobre ética, gobernanza, transparencia y responsabilidad. Así lo expresó Javier Cordero, vicepresidente y director general para la región NOLA de Red Hat, durante su intervención en el podcast *La Pinche Complejidad*, presentado por Nicolás Alvarado.

En el transcurso de la charla, ambos examinaron los retos que enfrentan gobiernos, empresas e instituciones ante una tecnología que evoluciona a una velocidad sin precedentes y que está cambiando la manera de tomar decisiones en casi todos los ámbitos.

Como punto de partida, discutieron la encíclica *Magnífica Humanitas* del Papa León XIV, un documento que, más allá de su aspecto religioso, medita sobre las transformaciones políticas, económicas y tecnológicas que la inteligencia artificial ha provocado. La publicación resalta temas como gobernanza, transparencia y responsabilidad, elementos que adquieren cada vez más importancia en la era digital.

Uno de los asuntos clave fue la creciente concentración de poder en las grandes corporaciones tecnológicas y los peligros que conlleva depender de plataformas cerradas para la gestión de información vital. Ante esta situación, Cordero enfatizó la necesidad de que las organizaciones mantengan un control total sobre sus datos y aseguren la trazabilidad de los procesos impulsados por inteligencia artificial.

Desde la perspectiva de Red Hat, explicó que los modelos de código abierto y los entornos híbridos representan una alternativa que permite a las empresas conservar flexibilidad, autonomía tecnológica y capacidad de decisión, evitando la dependencia de un solo proveedor.

El ejecutivo subrayó que la interoperabilidad y la colaboración entre diferentes tecnologías serán factores fundamentales para construir ecosistemas digitales más seguros, resilientes y listos para enfrentar los cambios del futuro.

Otro de los temas que se destacó en la conversación fue la necesidad de cultivar un pensamiento exponencial ante el rápido avance de la innovación tecnológica. En este sentido, Cordero indicó que una de las habilidades más relevantes para los profesionales será la capacidad de desaprender prácticas que previamente resultaron efectivas, pero que ya no se ajustan a las nuevas demandas del entorno.

En cuanto a innovación, resaltó el desarrollo de nuevas capas de inteligencia artificial integradas en sistemas de información que son capaces de monitorear operaciones, corregir errores y aplicar actualizaciones de forma autónoma, disminuyendo vulnerabilidades y aumentando la eficiencia tecnológica.

A pesar de los progresos, los participantes coincidieron en que la inteligencia artificial debe ser vista como una herramienta para potenciar las capacidades humanas y no como un reemplazo de la responsabilidad individual o institucional.

“La tecnología puede asistir en la toma de decisiones más acertadas, pero la responsabilidad ética de dichas decisiones sigue siendo exclusivamente humana”, fue una de las conclusiones más importantes de la conversación.

En un contexto donde la inteligencia artificial ocupa un lugar cada vez más relevante en la vida diaria y empresarial, el reto ya no se centra únicamente en desarrollar tecnología más avanzada, sino en asegurar que su uso se realice bajo principios de transparencia, supervisión y responsabilidad.