Por Julio Arriaga Luna
Esta primera columna me provoca emoción, y por ello deseo comenzar con aquello que me impulsa y me inquieta en la Alcaldía Álvaro Obregón, el lugar donde nací y crecí.
Aquí las historias tienen un rostro: el vecino que te vio crecer, el amigo que se volvió confidente, la señora que pregunta por tu familia. Tengo casi 33 años y he vivido toda mi vida en Observatorio. Hoy quiero abordar un proyecto que me entusiasmó pero que ahora me genera más dudas que certezas: la Línea 5 del Cablebús.
La dificultad para desplazarnos no la aprendí en un escritorio, la comprendí gracias a un amigo que reside en Tlacoyaque. Llegar en bicicleta hasta mi casa le tomaba media hora. El regreso podía convertirse en una cadena de combis, peseros y largas esperas. Quien vive en las alturas sabe lo pesada que es una subida después de la jornada laboral.
Álvaro Obregón es la tercera alcaldía más poblada de la capital, con más de 750 mil habitantes distribuidos en 251 colonias, sobre un terreno de barrancas y laderas. Las zonas altas, tanto las nuestras como las de Magdalena Contreras, dependen de vías que se congestionan diariamente: Luis Cabrera, San Jerónimo y Camino Real a Toluca.
La Línea 5 pretende atender esta problemática, fue anunciada por la jefa de Gobierno, Clara Brugada, para 2025. La Secretaría de Obras y Servicios, encabezada por Raúl Basulto, informa que tendrá 15.4 kilómetros y 12 estaciones. El trayecto principal recorrerá Mixcoac, Olivar del Conde, Santa Lucía, Dr. Enrique Cabrera, Pueblo de Tetelpan, Glaciar y El Tanque. Desde ahí partirán dos ramales: uno por Barros Sierra y Oasis hasta El Oyamel, y otro por Lomas de la Era hasta San Bartolo Ameyalco. Será el teleférico urbano más extenso a nivel mundial. El gobierno calcula que beneficiará a más de 137 mil personas y que el viaje desde las zonas altas hasta el Metro Mixcoac se reducirá a la mitad. El contrato, por 7,868 millones de pesos, fue adjudicado al consorcio formado por Gami Ingeniería e Instalaciones y Doppelmayr México, empresa que construyó las líneas 1 y 3. La inauguración está prevista para 2028.
Imaginen recuperar esas horas que perdemos intentando llegar a casa. Esa es la parte de la esperanza. La otra es el terreno que pisamos. Sabemos lo que sucede cuando Tláloc descarga sobre nuestras barrancas. En septiembre de 2025, la alcaldía comunicó que desde octubre del año anterior había reparado 135 socavones. Ocho de cada diez fueron causados por drenajes fracturados o deteriorados y el resto por fugas y filtraciones. Son problemas anteriores al Cablebús, y sería injusto atribuirlos a este proyecto. Pero describen el terreno sobre el cual se levantarán más de cien torres.





